
Las actividades pastorales no se han hecho esperar en la nueva Casa Central de las Hermanas Misioneras de la Asunción, y este tiempo de crisis es propicio para servir “de forma ab
soluta y abnegada” a nuestros hermanos y hermanas más necesitados.
Por ello, con sentimiento sanabrista de justicia social, y sin dilación alguna, nos hemos integrado en esta labor que la parroquia está realizando en conjunto con todos los grupos pastorales para llevar a cabo un necesario proyecto social: proveer de alimentos diariamente a más de 75 personas de la parroquia en situación de indigencia.
Todos los jueves, cada hermana, se dobla las mangas, para ayudar en la faena de alistar bien sea los desayunos, cenas o almuerzos -según lo indique la parroquia- de estos hermanos y hermanas en condición de vulnerabilidad, de manera que, aunque no estamos realizando por el momento nuestras actividades habituales de pastoral, las circunstancias nos apremian a ir al encuentro de nuestros hermanos,
para aliviarles un poco el dolor que sufren durante esta crisis.
La experiencia de comunión parroquial es muy valiosa, puesto que, cada grupo parroquial se organiza, para que día con día, estas personas puedan contar con sus alimentos, lo cual hace que, la unión, la solidaridad y la cercanía sean puentes de evangelio, donde la esperanza, la fe y la caridad fluyen en todas las direcciones para llevar lo más importante, el mensaje de que Dios no nos abandona, que Él está atento a nuestras necesidades y como dice el salmo 40, 2 «se inclina hacia nosotros y escucha nuestro clamor».
