37 años de Vida Consagrada

 

 

Felicidades hermanas: Ana Ceciliano Padilla, Luz María Alfaro Jiménez y Nora Matamoros Zúñiga

En esta ocasión, tenemos la dicha de celebrar con nuestras tres hermanas sus 37 años de Vida Consagrada, las tres entregadas con alegría al servicio de Dios y de la Iglesia, y con espíritu misionero y corazón oblativo dan gracias a Dios por tantos años que les ha permitido seguirle a Él más de cerca. Las tres en diferentes misiones pero con igual entrega y compromiso.

La Hna. Ana Orfilia Ceciliano Padilla, costarricense, labora actualmente en el Seibo, República Dominicana desde hace más de dos décadas, lo cual le ha ganado recientemente un homenaje de parte de la provincia seibana al nombrarla «Hija adoptiva del Seibo» y cómo no, después de tantos años de acompañamiento y entrega a nivel espiritual, social, material, sobre todo en pro de la juventud seibana, trabajando con los catequistas y agentes de pastoral, con sacerdotes y seminaristas, con religiosas de otras congregaciones, en fin, su camino es bastante dinámico y adornado con una multitud de experiencias de vida que enriquecen su vida como consagrada y dejan tras de sí una estela de alegría en la donación.

 

La Hna. Luz María Alfaro Jiménez, costarricense, actualmente reside en la Casa Central de las Hermanas Misioneras de la Asunción en San Pablo de Heredia, pero su aventura como consagrada es extensa, trabajando por años en el Hogar Cristiano de Puntarenas donde desempeño varios trabajos pastorales, como el cuido de las niñas, entre otras actividades, donde se dió con amor y sin medida, como actualmente lo sigue haciendo en la comunidad donde se encuentra.

 

 

La Hna. Nora Matamoros Zúñiga, también costarricense, posee una trayectoria cargada de experiencias vitales que renuevan no sólo su vida, sino también la vida de quienes tenemos la dicha de conocerla, esta hermanita ha estado en varios países como Venezuela y República Dominicana, donde su servicio lleno de amor a Dios y al prójimo dejaron una huella indeleble en las mentes y corazones de quienes con ella compartieron. Ahora, la Hna. Nora se encuentra en Costa Rica, específicamenrte en Santa Cruz de Guanacaste, donde desempeña una hermosa labor social con los más desfavorecidos de la zona.

 

 

Resulta siempre refrescante y muy hermoso, asomarse en la experiencia espiritual y misionera de nuestras hermanas, esto nos enriquece y nos anima a seguir adelante. Que Dios les siga concediendo a las hermanas, muchos años de vida entregada a la misión, y a nosotras, nos permita perseverar con este espíritu misionero la alegría de la donación diaria, de «forma absoluta y abnegada».

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Animación vocacional.