65 años de entrega generosa en la comunidad de Calle Blancos

Reciban un caluroso saludo en Cristo y María Asunta al Cielo, nuestra Patrona. Inicialmente deseo agradecer al Señor por la Eucaristía que hemos podido vivir y compartir como Congregación junto a familiares, amigos y exalumnas con motivo de la tercera renovación de votos temporales de las Junioras Dilenia y Karina. Las acompañamos con nuestras oraciones y rogamos al Señor que las ayude a crecer en fidelidad y entrega en su santo servicio. Por otra parte, hoy es un día lleno de gozo no solo por la renovación de los votos de las Hermanas, sino también, porque nos despedimos de esta casa tan querida con una Eucaristía de Acción de Gracias por la oportunidad que el Señor le ha dado a la Congregación de servir por largos años con fidelidad y entrega. Mirando en retrospectiva podemos señalar que esta Comunidad de Calle Blancos inicia sus labores con la Hermanas: Carmen Solano, Teresa Alpízar, Teresa Murillo y Socorro Torres como Directora, el 8 de setiembre de 1955. Se inaugura con la celebración de la Santa Misa y la consagración de las Hermanas Teresita Chávez Araya y Teresa Porras. Aquí funcionó la Casa Central por 65 años. Durante este tiempo han fungido como Superioras Generales la Hna. Socorro Torres, Hna Teresita Chávez, por dos períodos, Hna Alice Aguilar, por dos períodos, Hna. Irene Robles Vega, por dos períodos, Hna. María Molina Rojas, por un período. A través del tiempo, cada una en su momento y en sus circunstancias, nos han transmitido su fortaleza, su entrega, su amor a la Congregación, su fidelidad al Señor y a su vocación, nos han motivado a seguir las huellas de nuestro fundador Monseñor Sanabria. Hemos experimentado a través de ellas el modo de ser y vivir como iglesia. Hemos sido testigos que cada cual, con su carácter particular, entregó alma, vida y corazón por la Congregación. Hoy le doy gracias infinitas a Dios por tantas bendiciones que derramó sobre nuestra Comunidad. En esta que fue nuestra casa, vivimos momentos muy gratos, enriquecedores, pudimos crecer en nuestra vida tanto a nivel de formación humana como intelectual y espiritual. Hoy podemos decir con el Salmista “el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Corresponde a mi persona, como Superiora General, cerrar esta casa, no es fácil; han sido muchas nuestras vivencias en este lugar. En diversas ocasiones me he preguntado: Por qué debemos dejar esta casa? Sin embargo, pienso que el actuar del Señor siempre tiene su objetivo. Por eso aceptamos confiadamente en el Señor la decisión gubernamental de expropiarnos. Él sabe qué es lo que más conviene a los planes trazados para la Congregación. Duele sí, eso no se puede negar pero tengamos la certeza, queridas Hermanas, que recibiremos muchas bendiciones para la Congregación. Inescrutables, son los caminos del Señor. En virtud de la expropiación gubernamental, se decidió ampliar y remodelar la casa Socorro Torres en San Pablo de Heredia. Durante nueve meses se ha trabajado y ya prácticamente está terminada. Ha sido un gran esfuerzo de toda naturaleza. Los objetivos de ella serán los siguientes:
• Funcionar como nuestra nueva Casa Central.
• Contar con las condiciones adecuadas para la atención integral de las Hnas. ancianas que han dado y desgastado su vida al servicio de Dios en la Congregación.
• Contar con una Casa de Formación
• Tener un lugar de descanso para las hermanas que ameriten venir a tomar fuerzas tanto físicas como espirituales.
Finalmente agradezco a los Laicos Asuncionistas que siempre caminan junto a la Congregación de manera silenciosa brindándonos su apoyo, a las exalumnas, cuya presencia nos anima a seguir trabajando, amando y educando a los niños y niñas que el Señor pone en nuestras manos y desde luego, al Padre Randall por el apoyo espiritual que día a día nos ofrece. De esta manera, y con nostalgia, doy por cerrado 17 enero 2020 el funcionamiento de la casa que nos brindó abrigo durante tantos años. Ahora los invito a compartir el almuerzo con mucho cariño.





